Fue aquí donde el bultaco Sherpa de Bruno hizo una cabriola y cayó rompiendo el manillar. Remiendos a la antigua usanza, con media rama de tronco de pino, y un puñado de cintillos de colores. Al final continuó de aquella manera. El mediodía estaba listo y lo mejor es buscar un rincón donde refrescar con unas cervezas la alegre y clásica mañana.
AQUELLAS ESCAPADAS DE LOS AÑOS SESENTA EN MOTO
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Cada vez estoy más convencido de que alimentar esta pasión por las motos es
también una manera de ir enhebrando pequeños acertijos de nuestra propia
hist...
Hace 1 semana

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